Otro Día Internacional de la Tierra: los reclamos siguen pero los problemas empeoran
- 26 abr 2024
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Actualizado: 25 jul 2024
Cada 22 de abril se celebra en todo el mundo el Día de la Tierra, una fecha oportuna para concientizar sobre el cuidado de la naturaleza y volver a poner en agenda las problemáticas medioambientales que se atraviesan en todos los países.
Fue en 1970 cuando se celebró este día por primera vez, en Estados Unidos; según el canal de noticias CNN, 20 millones de personas habían tomado las calles del país norteamericano en un intento de visibilizar el grave impacto de la propia actividad humana en el deterioro de la naturaleza. Habiendo quedado para la posteridad como el primer hito medioambiental, la Asamblea General de las Naciones Unidas recuperó esta fecha para proclamarla en 2009 como el Día Internacional de la Madre Tierra y, desde entonces, todos los años se conmemora esta jornada de concientización y lucha.
Lo lamentable es que, 54 años después, los reclamos siguen pero los problemas empeoran. Según la ONU, hoy en día estamos ante una triple crisis planetaria que nos acerca cada vez más a nuestra propia destrucción. Por un lado, nos asfixia el cambio climático. Por el otro, nos afecta la pérdida de naturaleza y biodiversidad. Y, por último, nos enferman la contaminación y el exceso de residuos. Todo esto al mismo tiempo y con efectos concretos incluso en nuestro día a día:
Son las temperaturas anómalas y extremas que vivimos en el 2023, confirmado por el Servicio de Cambio Climático Copernicus y la NASA como “el año más cálido de la historia”. Es el humo de las 57.480 hectáreas quemadas en Argentina por los incendios forestales -muchas veces intencionales- del año pasado, según los datos del Gobierno de la Nación. Son los 400.000 niños menores de 5 años que mueren en promedio cada año por el consumo de agua contaminada, como se confirmó en un estudio reciente realizado por la OMS junto a UNICEF. Es el derretimiento irreversible y cada vez más rápido de los glaciares que advierte la ONU, con un aumento de su velocidad en un 20% respecto a la década anterior y con aproximadamente 200.000 glaciares ya desaparecidos en todo el mundo. Y también son las 157.190 especies en peligro de extinción confirmadas en un estudio realizado el año pasado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Estos son solo algunos de los síntomas del deterioro ambiental pero hay más y son cada vez peores.
Mientras tanto, los países firman acuerdos y tratados internacionales. Pero pareciera ser que con la misma facilidad se borra la tinta de esos documentos. “El informe (...) mostró que los compromisos climáticos actuales sitúan a la Tierra en vías de calentarse entre 2,5 y 2,9 °C más durante este siglo, muy por encima de los objetivos del Acuerdo de París”, escribió la ONU al respecto en su último informe anual sobre el cambio climático.
Pero pensando ahora en otras soluciones, este mismo organismo nos explica que “las decisiones que tomamos y el estilo de vida que llevamos tienen un profundo impacto en nuestro planeta”. Cambiar a fondo nuestros patrones de consumo, favoreciendo alternativas sostenibles, puede ser, por lo tanto, una gran solución. Y sumar pequeñas acciones individuales, como el reciclaje en los hogares y la enseñanza de buenos hábitos para los más chicos, también.
Sin embargo, esto no alcanza; debemos exigir a los gobiernos de turno la creación e implementación de políticas medioambientales concretas y bien direccionadas para defender nuestro planeta. Porque, al final, no es el ciudadano promedio el que más contamina. Como bien explica la ONU, es “el 1% más rico de la población mundial el que emite más gases de efecto invernadero que el 50% más pobre”.
Después de todo, detrás de las problemáticas medioambientales, hay graves consecuencias sociales y grandes incumbencias políticas. Así que, si queremos impulsar un cambio profundo, es hora de que hagamos escuchar nuestras exigencias y reclamos en los ámbitos públicos.

Fuentes: UNEP, ONU, UNRIC, National Geographic, Argentina Gobierno, UICN, Servicio de cambio climático Copernicus y NASA



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